Es importante decir la verdad,
pero qué no, nos falté caridad;
porque sin caridad las palabras
se transforma en dardos venenosos,
que envenenan el corazón y le roban
la paz al alma.
La historia está repleta de guerras
en nombré de la paz...
De envidias y venganzas instigadas
por palabras que llevaban la intención
de crear antagonismos,
antagonismos que crean abismos,
en donde pudieron tenderse puentes
de entendimiento y comprensión.
Cuántas veces en nombre de la honestidad destruimos vidas por nuestra falta de CARIDAD,
la caridad implica tener amor al prójimo.
es ponernos en sus zapatos,
es sentir con empatia,
Señor que no me falté caridad.
Porque sin caridad es solo vil hipocresía,
los llamadas actos de caridad,
en los cuales sólo se busca notoriedad
a costa de la miseria y necesidad
de los demás.
Sin caridad es imposible agradar a Dios,
por muy buenas y nobles que parezcan
nuestra obras, pues El no se deja embaucar
por los aplausos y distinciones que recibimos,
pues El de sobra conoce, las verdadera
intenciones del corazón.
Oh Señor dame caridad, como el pan
nuestro de cada día, que nutre el cuerpo,
pero solo la caridad nutre el alma
y le da esa nobleza al corazón,
que hace de los actos sencillos
se transformen en actos sublimes
de Amor que tú bendices.
Dame caridad para con mis semejantes,
amigos o enemigos, familiares o extraños,
que mis palabras no provoquen daños,
que después son tan difíciles de reparar.
Padre nuestro dame caridad,
esa caridad que tuvo tu hijo,
cuando estuvo aquí en la tierra,
en su trato con los demás;
dame la sencillez de Francisco
y esa caridad que el tenia,
en su trato con la naturaleza
e incluso con el lobo,
al que nunca pretendí domar,
sino solo mostrar el amor
y la caridad.
Porque lo más importante,
no son las obras sino el hermano,
lo más importante no son nuestras palabras,
es que en ellas vaya esa fuente de amor
y comprensión, que fluyen cuando en el
corazón hay caridad.
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